Conservas Caseras de Membrillo: Mermelada, Jalea y en Almíbar
El otoño nos regala una de las frutas más aromáticas y tradicionales de nuestra gastronomía: el membrillo. Aunque la mayoría de la gente solo conoce el clásico «dulce o carne de membrillo», esta fruta da muchísimo más de sí.
Hoy vamos a aprender a elaborar tres conservas caseras espectaculares a partir del membrillo, aprovechando absolutamente todo, desde la pulpa hasta las pieles y los corazones. Con esta guía paso a paso tendrás mermelada cremosa para tus tostadas, una jalea brillante para tus postres y unos trozos en almíbar deliciosos para acompañar quesos. ¡Manos a la obra!
El Paso Cero: Preparación y Limpieza del Membrillo
Antes de dividir la fruta para las tres recetas, hay que prepararla correctamente:
Quitar la pelusilla: Frota muy bien la superficie de los membrillos con la ayuda de un estropajo bajo el grifo de la cocina.
Pelar y trocear: Pela los membrillos con cuidado (son duros) y córtalos en trozos. ¡No tires las pieles ni los corazones! Los reservaremos para la jalea.
Evitar la oxidación: Ve dejando los trozos limpios en un bol con agua y zumo de limón para que no se oscurezcan demasiado.
Cuidado con el corazón: Al trocear, no apures demasiado la zona central del corazón; es muy leñosa y podría dejar una textura granulosa molesta al masticar.
⚠️ Nota importante sobre los botes: Para estas conservas, no hace falta desinfectar ni esterilizar los botes en agua hirviendo antes de empezar. Basta con que los botes y las tapas estén bien limpios, lavados a mano con agua y jabón o en el lavavajillas.
1. Jalea de Membrillo (Receta de Aprovechamiento)
La jalea es un almíbar gelatinoso, translúcido y brillante, ideal para pincelar tartas, aliñar ensaladas o como ingrediente endulzante. Se hace exclusivamente con los «descartes».
Ingredientes:
Pieles y corazones de los membrillos.
Agua (la suficiente para cubrir).
Zumo de limón, 1 chorrito.
Azúcar moreno (la cantidad dependerá del líquido resultante).
Preparación:
Coloca las pieles y corazones en una olla, cubre con el agua y añade el zumo de limón. Lleva a ebullición y cocina durante 20 minutos.
Cuela el líquido prensando un poco los trozos para extraer todo el jugo.
Pon a hervir el líquido colado y redúcelo a la mitad (si empezaste con 3L, déjalo en 1,5L).
Añade el azúcar moreno o panela pesado (según las indicaciones del peso del líquido, 700g x litro de agua) y cocina a fuego medio-bajo. Se irá evaporando y espesando hasta alcanzar los 108 °C. Desespuma la superficie.
Rellena los botes con la jalea hirviendo dejando el mínimo espacio libre arriba (espacio de cabeza) y cierra. Al tener tanta concentración de azúcar, esta conserva es totalmente segura sin baño maría, aunque puedes hacerlo igualmente.
2. Mermelada Súper Cremosa de Membrillo
Perfecta para los desayunos. Queda fina, untuosa y con un color precioso.
Ingredientes:
Trozos de membrillo limpio. 1kg
Azúcar 500-600g (pesado en proporción a la fruta).
Un chorrito de agua (para que no se agarre al principio).
Zumo de 1/2 limón.
Preparación:
En una olla, pon los trozos de membrillo, el azúcar, el zumo de limón y el chorrito de agua.
Cocina a fuego alegre removiendo de vez en cuando (especialmente al final, para que no se pegue ni se queme).
Cuando la mezcla alcance unos 105 °C , apaga el fuego.
Pasa la batidora (Túrmix) hasta dejarla tan fina como te guste. Truco: Hazlo siempre con el fuego ya apagado para evitar que la mermelada salpique y te queme.
Rellena los botes en caliente dejando muy poco espacio arriba y cierra.
- Puedes acabar con un baño maría de 5 minutos para asegurar el vacío.
3. Membrillo en Almíbar (Un clásico renovado)
Una textura firme pero tierna, ideal para combinar con una tabla de quesos.
Ingredientes:
Los trozos más grandes y vistosos de membrillo limpio, 1kg.
Azúcar y agua (en las proporciones deseadas para el almíbar, 800ml agua + 500g azúcar).
El toque del chef: Un chorrito de vino rancio (o brandy en su defecto).
Preparación:
Pon en la olla los trozos de membrillo, el azúcar, el agua y el vino rancio.
Lleva a ebullición y cocina hasta que pinches el membrillo y notes que está tierno pero consistente (que no se deshaga).
Introduce los trozos en los botes y cúbrelos por completo con el almíbar hirviendo, dejando el mínimo espacio de cabeza. Cierra bien.
- Puedes darle 5 minutos de baño maría para asegurar el vacío.
🛡️ Seguridad Alimentaria en el Embotellado (¡No hagas esto!)
Para la mermelada y el membrillo en almíbar, aunque el azúcar ya actúa como conservante, lo más recomendable para garantizar el vacío a largo plazo es darles 5 minutos de baño maría con los botes cerrados.
Rompe con estos mitos muy extendidos y que debes evitar en tu cocina:
❌ NUNCA dejes enfriar los botes dentro del agua del baño maría. Hay que sacarlos en cuanto termine el tiempo.
❌ NUNCA pongas los botes boca abajo (volteados) para hacer el vacío. Al enfriarse boca abajo, el alimento dilatado toca la tapa caliente, lo que puede provocar que la junta de goma ceda, entre aire y se contamine la conserva a posteriori. El vacío se hace por diferencia de temperatura manteniéndolos de pie.
Personaliza tus Conservas
Puedes darle un toque aromático único a cualquiera de estas tres elaboraciones añadiendo durante la cocción especias al gusto, como clavo de olor, una rama de canela o anís estrellado. ¡Combina de maravilla con el membrillo!
Si tienes alguna duda de los pasos, te dejo aquí abajo la video receta:
